Desempleo, divino tesoro

La juventud de los noventa y principios del 2000 sintetiza la crisis de empleo y la falta
de oportunidades en un temazo de Mala Fama que dice antes no robaba, antes
trabajaba. El saldo del altísimo desempleo que llegó al 25% tras el estallido de la crisis
y la instalación de la precariedad laboral en nuestro país tuvo sus proyecciones aún
después de una década de crecimiento económico con inclusión social. Entre las
letras que nos deja la cultura encontramos también un diagnóstico y una propuesta
para la acción de nuestra época. El tema de Sara Hebe en homenaje a Kevin -el pibe
de la villa 21-24 que tenía sólo 9 años cuando recibió un disparo de un tiroteo ante la
inacción de la Prefectura- ilustra el diagnóstico: si no sos un esclavo te dicen que sos
un vago. Las opciones son: pésimas condiciones de trabajo o la mirada acusadora de vagancia. Elegí, estoy segura de que perderás.

Las opciones son: pésimas condiciones de trabajo o la mirada acusadora de vagancia. Elegí, estoy segura de que perderás.

Hasta le pusieron un lindo título para que los medios nos taladren la cabeza, lxs
jóvenes Ni-Ni que ni estudiaban ni trabajaban fueron el argumento que reprodujeron
durante los años de crecimiento para estigmatizar a la juventud desempleada y sin
perspectivas. Este concepto había entrado en desuso cuando lo desempolvó Patricia
Bullrich para definir la población objetivo del “Servicio Cívico” a cargo de la
Gendarmería. Siempre el problema es el o la joven que se las rebusca, en su carácter
individual.


El año 2019 fue un tiempo de parar la pelota. El fracaso del proyecto económico del
macrismo y el saldo de casi una década de estancamiento del producto en el tiempo
electoral impulsó nuevos debates en torno al empleo y la precariedad. Sin embargo, la
urgencia de discutir el trazo grueso del modelo el país en un escenario polarizado, no
permitió profundizar sobre los problemas específicos del empleo, entre ellos, el de la
juventud. A días de las PASO y después de un largo semestre de organización política
urgente de la juventud en miras a la elección que muchxs consideramos determinante,
otro artista condensó en una letra la sensación del momento como propuesta para la
acción. La advertencia de Wos de que nos muestran tantos fines sin proporcionar los
medios nos reconoce como un sujeto que necesita salir de la pasividad y crear los
medios para la inclusión social.


Las políticas del PRO/Cambiemos para el acceso al empleo de jóvenes fueron pobres.
A nivel nacional se realizó un convenio para que McDonald’s contrate gente con
salarios por debajo del mínimo y se propuso un proyecto de subsidios a las empresas
que contraten jóvenes aunque no se hizo objetivo, ilustra el pensamiento de la derecha de priorizar el subsidio a empresas ante la inserción de calidad de lxs jóvenes. En la
Ciudad de Buenos Aires siguieron con la tradicional Expo Empleo Joven en que miles
de jóvenes llegan con expectativas y dejan sus datos para engrosar las bases de
datos de grandes empresas que tienen convenio con el GCBA, sin garantía de que
ese sea un medio para cubrir puestos de trabajo resulta un mero corretaje del gobierno
entre oferta y demanda. Además, en este período mientras crecía el desempleo en
general y el de lxs jóvenes en particular, aumentaban las formas precarias de trabajo:
el monotributo y el trabajo no registrado.

Después de cuatro años de macrismo, el desempleo en jóvenes duplica la tasa general de desempleo y explica más de la mitad de la desocupación total, en torno al 10% que había previo a la pandemia.


Después de cuatro años de macrismo, el desempleo en jóvenes duplica la tasa
general de desempleo y explica más de la mitad de la desocupación total, en
torno al 10% que había previo a la pandemia. Además, el desempleo en jóvenes es
significativamente mayor en mujeres que en varones, en promedio de 4 p.p. durante el
año pasado y alcanzó tasas de 23,9% (casi una de cada cuatro mujeres entre
menores de 29 años desempleadas) contra 18,5% en varones, al inicio del aislamiento
social, preventivo y obligatorio. Estos datos alarmantes son aún mayores en la Ciudad
de Buenos Aires y el Gran Buenos Aires.

La reactivación económica postergada para el después de la pandemia no puede dejar
de atender esta circunstancia específica del problema de empleo. Sin dudas el
principal problema de empleo hoy es la recesión que acelera la destrucción de puestos
de trabajo pese a los esfuerzos políticos de limitar los despidos y asistir a las
empresas. El primer punto para atender la situación es la dimensión macroeconómica
para retomar un sendero de producción, trabajo y protección social.


Ahora bien, la atención específica del empleo jóven implica varias dimensiones. En un
sentido pragmático, la demanda por parte de las empresas empleadoras no se limita a
la reducción de costos -que siempre buscan- vía subsidios, también es importante
observar las calificaciones requeridas para la inserción laboral y, por lo tanto, el estado
puede tener un rol en el acompañamiento de las trayectorias de formación de aquellxs
jóvenes que buscan trabajo. A su vez, estos requerimientos están insertos en un
dinamismo fuertemente condicionado por el modelo de desarrollo que asume la
economía nacional. El impulso de determinadas actividades acarrea los
requerimientos futuros de personas capaces de potenciar la producción y las
posibilidades de desarrollo profesional para aquellas personas que hoy están
desempleadas


Las políticas de acceso al empleo de lxs jóvenes son importantes pero no son
suficientes. La otra cara del problema del trabajo de lxs jóvenes es la precariedad en el
empleo: ocupaciones esporádicas, trabajo en carácter de monotributista, trabajos a
demanda, trabajo sin registro o el acceso al empleo a través de aplicaciones en el que
todas las anteriores son correctas.

No es lo mismo el discurso del estado que dice que tenés que “potenciarte” y es tu responsabilidad tener o no tener trabajo en mejores o peores condiciones que un estado presente que reconoce el derecho al trabajo en condiciones dignas y acompaña el proceso de inserción laboral.


En este sentido, la necesidad de políticas públicas que se dirijan al empleo de jóvenes
es una propuesta de intervención en el mercado de trabajo pero también aspira a ser
un reconocimiento del estado al esfuerzo que hacen lxs jóvenes para trabajar
dignamente. No es lo mismo el discurso del estado que dice que tenés que
“potenciarte” -slogan de Expo Empleo Joven 2019- y es tu responsabilidad tener o
no tener trabajo en mejores o peores condiciones que un estado presente que
reconoce el derecho al trabajo en condiciones dignas y acompaña el proceso de
inserción laboral.


En el contexto actual vemos cómo se abren las brechas de desigualdad mediante la
digitalización que ocupa cada vez un lugar más importante en el mundo del trabajo. La
incorporación de tecnología es una herramienta útil para el acceso al empleo de miles
de jóvenes pero las empresas se valen de ella para precarizar las condiciones de
trabajo y hasta desconocer la relación de trabajo. ¿La tecnología precariza o
precariza cómo la incorporas? Una agenda de regulación de la tecnología es
necesaria para evitar que esta sea un medio para precarizar y flexibilizar el
ámbito laboral y pueda garantizar la protección social de lxs trabajadorxs que se
incorporan al empleo por este medio. Los proyectos legislativos en trámite sobre el
teletrabajo y la creación de un estatuto de protección para el personal que presta
servicios de reparto por medio de aplicaciones también son políticas fundamentales
que tienden a la inclusión y la protección social.

¿La tecnología precariza o precariza cómo la incorporas? Una agenda de regulación de la tecnología es necesaria para evitar que esta sea un medio para precarizar y flexibilizar el ámbito laboral y pueda garantizar la protección social de lxs trabajadorxs que se incorporan al empleo por este medio.

Otro proyecto relevante en el plano legislativo que atiende una desigualdad en este
caso histórica es la discusión sobre el cupo laboral para población trans, muy relegada
del empleo formal y confinada a actividades informales por cuenta y a riesgo propio.
La promoción de políticas particulares destinadas a sectores con una larga trayectoria
de vulneraciones es una clave importante para construir más ciudadanía y protección
social efectiva.

Estas iniciativas estatales delinean una tendencia incipiente de inclusión laboral con
protección social. En el marco de la reactivación postpandemia es necesario fortalecer
esta perspectiva para la gran cantidad de personas afectadas por la crisis económica,
social y ocupacional, pero lxs jóvenes en un sentido colectivo tenemos la urgencia
de participar activamente y revertir la idea de que como tales merecemos peores
condiciones de trabajo con tal de acceder a un empleo. Ese nudo que atraviesa las
experiencias de inserción laboral de miles de jóvenes es una herencia de la
destrucción sostenida de la calidad del empleo en contextos de alto desempleo y
discursos globalistas de la flexibilidad en favor del dinamismo del mercado.

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