Dialogos presentes: Julia Rosemberg

Julia Rosemberg es la autora de “Eva y las mujeres: historia de una irreverencia”, historiadora, divulgadora, trabajó en RTA (Archivo Nacional de Radio y Televisión), Canal Encuentro, la Televisión Pública, el Ministerio de Educación, entre otros. En su libro, nos lleva a repensar la figura de Eva Perón a cien años de su nacimiento. 

Julia menciona que siempre la guió una convicción de hacer de la historia una narración más democrática, que no quede en una elite de académicos sino que convoque a una circulación social del contenido. 

Hoy, al cumplirse 68 años del fallecimiento de Eva Perón, nos encontramos con una gran excusa para repensar su figura y la vigencia que sigue teniendo en la actualidad. 

¿De dónde surge tu interés por la figura de Eva y por qué crees que a cien años de su nacimiento sigue teniendo potencia escribir, investigar sobre ella? 

El origen inmediato es una efeméride que fueron los 100 años del nacimiento de Eva Perón, que se cumplieron el 7 de mayo de 2019, de alguna manera, porque las efemérides suelen ser excusas para repensar y revistar diferentes momentos del pasado. Por supuesto,  que esos nuevos viajes al pasado se hacen desde un presente siempre diferente, por ende, con preguntas y miradas condicionadas por el mismo que se van renovando. Me parecía interesante una nueva mirada sobre Eva Perón, condicionada e influida por este presente. Por eso, el enfoque que se le da a esta nueva mirada tiene que ver con cuestiones que se están discutiendo en este momento, movimientos que están en auge hoy. 

Después hay un origen de largo plazo que tiene que ver con un archivo que conocí trabajando en el archivo histórico de RTA (Radio y Televisión Argentina) donde trabajé hasta el año 2016. El archivo es un discurso transmitido por Radio Nacional a fines de 1946, noviembre o diciembre, y el discurso lo da Eva, una Eva muy joven en ese entonces con una voz muy aguda frente a trabajadores y trabajadoras textiles, una industria que siempre tiene una buena presencia de trabajadoras mujeres. En ese discurso, se cuestiona: ¿por qué a igual rendimiento hombres y mujeres cobran distinto sueldo? Me pareció muy interesante porque es una Eva previa a la de la Fundación, la que después va a cobrar un protagonismo muy rotundo. Me interesó que en ese momento tan temprano, ella tenga este cuestionamiento, que incluso sigue siendo de vanguardia hoy, sigue vigente y no se ha solucionado más de medio siglo después. Y no solamente eso, sino que de este discurso me llamó también la atención la interlocución que buscó generar, la de cuestionar las injusticias de género pero atravesada también por las cuestiones de clases, una búsqueda de ella de atravesar las dos variables: mujeres pero trabajadoras. 

Estudiar a Eva hoy sigue teniendo potencia porque se trata de una de las figuras más potentes de nuestra historia, valga la redundancia, que fue resignificada en diferentes períodos quizás como ninguna otra y que dialogó siempre con distintas etapas en nuestra historia

Por otro lado, estudiar a Eva hoy sigue teniendo potencia porque se trata de una de las figuras más potentes de nuestra historia, valga la redundancia, que fue resignificada en diferentes períodos quizás como ninguna otra y que dialogó siempre con distintas etapas en nuestra historia. Uno puede ir a cada etapa post 1952 de la historia argentina y encontrar que hay una referencia de algún modo u otro a Eva Perón y que esas referencias siempre son distintas, que van cambiando según la época. 

En un plano más general, creo que nada del pasado está cerrado para siempre; más bien, por el contrario, creo que no hay temas que no ameriten una revisión. El pasado está siempre abierto y continuamente estamos indagándolo, claro que obviamente cada presente elige qué selecciona de ese pasado. Pero, en principio, diría que el pasado es algo que siempre es revisitado y, en ese sentido, siempre es interesante volver a ver el pasado por más que parezca recontra trabajado y estudiado. Siempre cada presente va a encontrarle una arista diferente a un tema. 

El peronismo eligió resaltar el lugar de Eva en la ayuda social y en la organización sindical, invisibilizando el rol de dirigente política y en la lucha de las mujeres ¿Por qué crees que se decidió olvidar esa cara de Eva? 

Creo que no es posible dar una respuesta concreta y completa a ese interrogante, porque es una pregunta compleja. De todas formas yo puedo proponer una primera hipótesis, que puede ser simple pero creo que no lo es, o que por simple no deja de tener una complejidad interesante para analizar. La misma tiene que ver con lo profundamente patriarcal que fue la política argentina durante muchos años. No quiero reducir todo a la palabra patriarcado porque me parece un poco injusto o que no termina de explicar, pero creo que algo de eso hay. La política en la Argentina, así como en todo el mundo, ha tenido un componente bien fuerte patriarcal y creo que el peronismo no está exento de esa característica. Si bien fue el movimiento que más hizo por la igualdad de derechos de hombres y mujeres, no está exento de las características generales de la política Argentina. En todo caso diría, que por eso es tan interesante el peronismo porque a la vez que es el movimiento que más impulsa derechos de igualdad, también tiene esta otra característica conservadora. Dentro del propio movimiento se da todo esto y quizás es por eso también que el peronismo es tan rico y tan vital. Pero diría que tiene que ver con eso, que durante muchos años la política Argentina estuvo marcada por ciertas concepciones de que a la política llegaban ciertas personas, de cierto género y no otras. Si bien, el lugar de las mujeres en los ´70 ´80 se había ampliado en la política, en términos militantes a los rangos más altos no llegaban. Por ende hay algo de que la política Argentina fue muy patriarcal durante muchos años. En buena medida hoy en día está dejando de serlo, algunos componentes, algunos sectores no todos, pero me parece que hasta no hace tanto tiempo había un componente patriarcal bien importante. Creo que tiene que ver con eso el ninguneo, olvido del propio peronismo de enfatizar esa cara de Eva Perón. 

Julia Rosemberg

En lo que respecta a la Ley de los Derechos Políticos de las Mujeres [1], en el libro hacés referencia a que el peronismo pateó el tablero y modificó el eje en el que se venía llevando la discusión hasta ese momento ¿Cuáles fueron estos cambios?

Uno de los cambios fundamentales que impulsó el peronismo en relación a la ley tiene que ver con el sujeto al que apela, quiero decir, no es tanto el cambio en el contenido sino quiénes iban a ser los que la pensarán, impulsarán, militarán como una conquista propia. Al peronismo, a Eva Perón particularmente, lo que les interesaba de esta ley era que sea apropiada por las mujeres de pueblo como las llamaba ella, las mujeres trabajadoras, las mujeres humildes. En este sentido, la propia Eva desarrolló una campaña de difusión acerca de por qué era importante que salga, que se sancione. Por un lado eso, fue una campaña importante el hacer saber, hacer conocer cuáles eran los beneficios, derechos que impulsaba. Pero también, se desarrolló una articulación política entre diferentes agrupaciones, reuniendo aquellas que ya existían pero también impulsando nuevas, que lo que hacía era buscar un desarrollo territorial que habilite la capacitación de las miles de mujeres acerca de sus derechos políticos. En este sentido, el reclamo de esta ley y sus derechos dejó de ser de una elite letrada y urbana para pasar a ser un reclamo de miles de mujeres de las masas, trabajadoras, amas de casa, humildes. Por este lado, es por donde el peronismo genera una modificación, un gran cambio, una ruptura respecto de cómo se venía pensando la ley, quiénes la venían llevando a cabo y quiénes la habían impulsado durante la primera mitad del siglo XX. 

El reclamo de esta ley y sus derechos dejó de ser de una elite letrada y urbana para pasar a ser un reclamo de miles de mujeres de las masas, trabajadoras, amas de casa, humildes.

¿Por qué crees que durante mucho tiempo, y aún hoy, Eva es una figura incómoda para los feminismos?

Tiene que ver con que no es una feminista “pura”, en el sentido de lo que decía anteriormente. A ella le interesa un sujeto político en particular, no le interesa hablarle a todas las mujeres en general como le gusta creer a cierto pensamiento liberal de que le habla a todas las mujeres. Por el contrario, Eva no cree que exista esa categoría, que se le pueda hablar a todas las mujeres. Para ella el género está atravesado por otra categoría que es la categoría de clase. Entonces, para ella, no existe “las mujeres” a secas, como un conjunto general total, sino que dentro del conjunto de las mujeres elige un recorte que es el de clase, mujeres trabajadoras. El de Eva es un feminismo de alguna manera manchado por la política, por las clases sociales, por otras variables, y de alguna manera creo que esto es lo que genera cierta incomodidad que no hay un feminismo puro en Eva, sino que podríamos pensarlo como un feminismo impuro, en tanto y en cuanto está mezclado, manchado, entramado con otras variables. 

El de Eva es un feminismo de alguna manera manchado por la política, por las clases sociales, por otras variables, y de alguna manera creo que esto es lo que genera cierta incomodidad que no hay un feminismo puro en Eva, sino que podríamos pensarlo como un feminismo impuro, en tanto y en cuanto está mezclado, manchado, entramado con otras variables. 

Hay que decir además que a Eva le interesa mucho un sujeto político, que había sido abandonado por el feminismo letrado, que son las amas de casa. Para mediado del siglo XX,  la mayoría de las mujeres eran humildes y se auto percibían como amas de casa. Lo interesante del movimiento que hace el primer peronismo respecto de estas mujeres es que las invita a generar un quiebre profundo con su propia genealogía. Es decir, ni sus abuelas, ni sus madres, ni sus tías, habían siquiera votado alguna vez, y ahora se las estaba invitando a militar políticamente, a salir de la casa, a ir a una unidad básica y a capacitarse en política. Es un cambio muy rotundo el que se generó en la biografía de estas mujeres. Pero además es interesantes que lo que se produce es un doble movimiento: se las invita a salir del hogar, ir a una unidad básica, salir a juntarse con otras compañeras, a discutir, a militar políticamente, pero a la vez se generaba la politización del ámbito privado, del hogar. Muchas de las unidades básicas funcionaban en los hogares de estas mujeres, entonces se daba un doble movimiento. Se las invitaba a salir del hogar para participar en política y a la vez se politizaba el hogar. De alguna manera es interesante pensar este eslogan, esta frase que circuló tanto en el último tiempo de “lo personal es político” como si de alguna manera no tuviera un germen en aquel entonces.

En el libro planteas que Eva y sus delegadas en varias oportunidades decían que “el partido peronista femenino debía conformar algo nuevo en la política, sin los vicios o errores cometidos por los partidos tradicionales”. En este sentido, ¿Pensás que el Partido Peronista Femenino trajo rupturas?

Sin duda las trajo, desde el momento mismo en que se constituyó como un partido en igualdad de condiciones que el partido peronista, en el que participaban los hombres, ya generaron una ruptura fenomenal. Y no sólo a nivel nacional sino incluso a nivel mundial. Me parece que es algo distintivo en ese entonces a nivel global, no solamente por haber impulsado la entrada a la política de miles de mujeres en igualdad de condiciones que los hombres, que sin duda marca un antes y un después en la historia argentina. Además, creo que esta es la principal ruptura que trajo el partido peronista femenino, fue una herramienta de disputa de poder para un sujeto político que hasta ese momento había sido marginado de la escena. El PPF no solo generó una ruptura en incluir a miles de mujeres a la política, sino que la mayor ruptura a mi entender es que fue una herramienta de disputa de poder. No solo estaba invitando a las mujeres a participar en política por primera vez en su historia, sino que además las estaba convocando a disputar poder. Creo que esa es la gran innovación, insisto, incluso a nivel mundial.

No solo estaba invitando a las mujeres a participar en política por primera vez en su historia, sino que además las estaba convocando a disputar poder.

En el libro mencionas que las mujeres peronistas al momento de ocupar cargos no querían hacerlo por no sentirse seguras. Esto puede relacionarse con el recorrido que haces de las violencias políticas por razones de género que se ejercieron sobre Eva. ¿Crees que hay similitudes entre esas situaciones y lo que vemos hoy?

Creo que mucho de eso continúa, tanto los miedos de las mujeres en ocupar lugares que tradicionalmente corresponden a los hombres, así como las violencias y las críticas por razones de género. No de igual manera, pero de alguna forma, ambas se mantienen. No por nada nos cruzamos cada dos por tres con ejemplos de comunicadores sociales que hacen referencia a este tipo de opiniones y hablo de comunicadores sociales como síntoma, como representación de que por abajo está pasando algo de eso. Hace pocos días salió una declaración del ex Ministro de Economía, Domingo Cavallo, donde hablaba de Cristina, no como dirigente política, sino como ama de casa y que, como buena ama de casa, no podía participar de política. También hace poco Lanata en su programa, se burlaba de Carla Vizzotti por su apariencia, de una mujer que es funcionaria, como si lo importante de una funcionaria pública fuera su apariencia estética. La crítica era por no ser mas “vedette” de lo que es, o no usar anteojos, tampoco se entendió la crítica. Y lo de Cavallo claramente es un menosprecio por las amas de casa como si las amas de casa no pudieran entender de política. 

Creo que mucho de eso continúa, tanto los miedos de las mujeres en ocupar lugares que tradicionalmente corresponden a los hombres, así como las violencias y las críticas por razones de género.

Pero de todas maneras quisiera decir que si bien siguen existiendo estos resabios, no estamos exactamente como aquel momento de mediados del siglo XX: creo que se avanzó muchísimo gracias a diversos movimientos, agrupaciones y luchas que se han dado en este tiempo. Creo que esos avances se notan, han permitido igualar muchas situaciones de injusticia que había entre hombres y mujeres. Y entre estos movimientos, me gustaría mucho incluir a las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, que son un exponente de estas luchas y que no se las tiene muy en cuenta, por lo general, cuando se traza una línea de agrupaciones que lucharon por los derechos políticos de las mujeres. Y el simbronazo que generó que mujeres, Madres y Abuelas de Plaza de Mayo sean las que encabezaran la lucha contra la dictadura, es bien importante. Creo que desde el feminismo hay que repensar un poco eso. Y por supuesto, sin dudas, el papel de Cristina es inigualable aun cuando ella misma declara que es muy reciente su cercanía con las ideas feministas; su lugar en la política y en la historia van a significar un antes y un después, sin dudas,  respecto de lo que las mujeres tienen habilitado o no a hacer en la disputa de poder. Creo que la figura de Cristina en este sentido es tan contundente y generó tanto un quiebre como el que generó Eva. Insisto con esto, en la disputa de poder, en que las mujeres puedan disputar poder para que más mujeres puedan acceder al poder e igualar derechos; me parece que Cristina y Eva tienen ahí un lugar bien destacado. 

Teniendo en cuenta la edad que tenía Eva cuando empieza a involucrarse en política y el rol que tuvo en el acercamiento de muchas mujeres jóvenes. ¿Pensas que podría incorporarse también una lectura de la figura de Eva en relación a la juventud?

Creo que es una reivindicación posterior más de los ´60 y ´70 en el sentido de que la categoría “joven” es una construcción que cambia mucho para ese entonces. Ser joven en los ´40 ´50  no es lo mismo que a los ´60: la asociación de Eva con la juventud es un fenómeno más de los setenta y que tiene que ver con las resignificaciones que mencionaba antes que tuvo en cada momento histórico. 

Pero creo que la figura histórica de Eva Perón interpela más allá de lo generacional, que si bien tiene cierto encantamiento en la juventud porque evidentemente es un personaje radicalizado muy potente, que genera cierta admiración en la juventud, es un personaje histórico, una figura histórica que atraviesa a las generaciones e interpela más allá de lo generacional. 

Creo que estamos en un momento, en un presente, en donde las nuevas generaciones pueden hacer una relectura de Eva Perón en clave feminista y me parece que en ese sentido se pueden reencontrar con ella.

Sí creo que estamos en un momento, en un presente, en donde las nuevas generaciones pueden hacer una relectura de Eva Perón en clave feminista y me parece que en ese sentido se pueden reencontrar con ella. En esto que decíamos de que cada presente mira al pasado de distinta manera, bueno me parece que las jóvenes de este presente, les jóvenes, pueden reencontrarse con una Eva que muchas generaciones no pudieron reencontrarse porque simplemente su presente no demandaba esa pregunta. Bueno me parece que en este presente sí está pasando eso. 

Por último, si tuvieras que caracterizar a Eva en tres palabras ¿Cuáles serían?

Me es muy difícil definirla en tres palabras pero diría que son: irreverencia, lealtad y la tercera una palabra compuesta, justicia social. Y bueno, una cuarta: feminismo. 

En su libro Julia menciona que el primero de mayo de 1952 asumieron las nuevas y primeras legisladoras en el Congreso: “Por primera vez en la historia un grupo de mujeres se sentaron en los sillones de las Cámaras de Diputados y Senadores para sesionar en igualdad de condiciones que los hombres. Desde tiempo antes Eva había estado atenta y conversando con ellas de prácticamente todo: desde los discursos que dirían hasta la ropa que usarían. Además, ordenó que sus bancas estuviesen alejadas de la zona de enfrentamiento con la oposición y rodeadas de legisladores que las apoyaran y las alentaran a intervenir en los debates”. 

Delia Degliuomini de Parodi, primera mujer en hablar en el recinto decía ese día: “Nuestra eterna gratitud a Eva Perón, que supo darnos el lugar que merecía nuestra dignidad de mujeres en la nueva Argentina, justa, libre y soberana de Perón. (…) Las generaciones venideras nos envidiarán el haber vivido con Evita sus horas y sus días y la historia dirá que esta bancada peronista se puso de pie para llevar hasta el cielo sus palabras de bendición a la mujer más extraordinaria de todas las épocas”

Eva significó un cambio de época en todos los sentidos, sin lugar a dudas marcó un antes y un después en la política Argentina, sobre todo como dirigente política y en la lucha de derechos por la igualdad de las mujeres. Para quienes militamos en el peronismo y en el feminismo, “Eva y sus mujeres” no solo significan un recuerdo épico del movimiento, sino que también sus militancias se entrecruzan todos los días con nuestro presente.

Agradecemos a Julia por tomarse el tiempo de compartir con nosotres un poco de lo que fue y es Eva.

 [1] La ley de los derechos políticos de las mujeres es la ley que comúnmente denominamos ley de voto femenino. Como su nombre lo indica se trata de derechos políticos porque a la vez que habilitaba a las mujeres a votar, también les permitía ser electas a cualquier cargo público. 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: