Escándalo, es un escándalo.

El pensamiento que supone consistencia lógica busca en cualquier paradoja un error o un truco. Eso se le pide al mundo: que sea consistente”
Lewkowicz

“El alma humana es todo menos una máquina positiva”
Byung-Chul Han 

I

¿Toda indignación es hija de una época? En una de las caricaturas de Podeti, gran intérprete de nuestros tiempos, se ve a un sujeto señalado por el resto, y una viñeta donde una madre le dice a su hijo: “no te acerques a ese señor, es el que hoy no se indignó en internet”.

En estos tiempos indignarse es la regla. ¿Por qué se produce este efecto? ¿Cómo funciona la indignación? Aquí es necesario ubicar la red en que estamos inmersxs, que nos observa y nos empuja a tomar posición sobre cualquier suceso del momento, internet. Alguien decía hace poco en Twitter: “Me cae bien la gente que habla de otra cosa”. Aire. 

¿No podrían haber posicionamientos que sobrevolaran aquella división? La posibilidad del pensamiento se cancela en pos de una verdad absoluta.

La indignación parecería funcionar con el principio lógico del tercero excluido, partiendo el universo en A y su negación -A. Esta fractura constituye lugares cristalizados, líneas divisorias entre el bien y el mal. De modo que si una acción o un decir no se ubican en el lugar del ideal se comete una falta. Es interesante pensar el punto en donde ni siquiera hablamos de la negación del bien, ¿no podrían haber posicionamientos que sobrevolaran aquella división? La posibilidad del pensamiento se cancela en pos de una verdad absoluta. Hace poco Martín Rodríguez y Pablo Touzon fueron objetos de crítica por escribir sobre el menemismo, fueron acusados de menemistas. A o -A, fijate de qué lado de la mecha te encontrás.

II

Si hay algo que define la época es el concepto de positividad. Cualquier dimensión de la negatividad es borrada, no queremos saber nada de aquello. Una vida deseable es aquella donde se habitan únicamente emociones positivas y vivencias óptimas.  

¿Qué indigna? Indigna un suceso exterior que le resulta un agravio al yo. Un mundo con el yo en el centro fomenta el narcisismo de la interpretación, todo lo que ocurre entra en relación a esa construcción imaginaria. Indigna entonces la distancia con el ideal, el sustrato de fondo es el de un mundo sin fallas. La indignación se acerca en este punto al sueño neoliberal del fin de los antagonismos. El Otro solamente debería someterse al imperativo de la optimización, la eliminación constante de su negatividad nos llevaría a ese fin del conflicto. Lo que desconoce esta fantasía es que el ordenamiento social es siempre precario. A partir de ahí se piensa lo deseable.  

La indignación es agradable porque supone un no tener que ver con eso. El “mucha gente en la calle” es el otrx. 

Des-consistir al Otro en su voluntad maléfica, pensarlo no completo, permitirá en todo caso la posibilidad de un posicionamiento subjetivo, singular, pero no individual. La indignación es agradable porque supone un no tener que ver con eso. Si toda la gente fuera como yo, qué lindo sería el mundo. Un ejemplo de los últimos días es la posición del que sale a la calle y se indigna porque hay mucha gente boludeando. El “mucha gente en la calle” es el otrx. 

III

Lo que subyace al proceso de indignación es la moral del supremo bien, un horizonte tangible y factible de ser colmado. ¿Cuáles son los costos de estar constantemente intentando saturar ese horizonte -inalcanzable por estructura-? El Otro, aquella red simbólica a partir de la cual nos constituimos como sujetos, está atravesado por la falta. Si las fijaciones del bien reproducen una lógica de tapón, el resultado no puede ser Otro que una insatisfacción constante. Si el Otro está atravesado por la falta de manera estructural, las acciones que pretendan colmarlo no pueden ser más que insuficientes. Terreno abonado para el malestar. Lo que daña no es lo que nos prohíben, sino lo que nos obligan. La pregunta es ¿hasta dónde llegar para evitar la falta?  

Lo que daña no es lo que nos prohíben, sino lo que nos obligan. La pregunta es ¿hasta dónde llegar para evitar la falta?  

Dice Lacan, “henos aquí pues en el principio maligno de ese poder siempre abierto a una dirección ciega. El poder de hacer el bien”. Pero no se trata de optar. La violencia de la positividad es tan destructiva como la violencia de la negatividad. Quizás sea momento de frenar. ¿Hay posibilidad de pausa? 

IV

La indignación funciona al ritmo capitalista: aceleración y producción en masa. Así se constituye en el combustible de las redes, siendo la shit-storm el fenómeno característico. La shit-storm es una ola de indignación ante un suceso determinado, que así como en el mar llega, estalla y se retira. A los pocos días ya nadie recuerda el hecho, pero el afecto queda y se relanza hacia el siguiente escándalo. Es la lógica de la comunicación actual, generar escándalos permanentemente que impacten en las subjetividades. Espectacularizar para indignar. Titulares, tendencias y hashtags. Vale más el título que el contenido. 

¿El abuelo o el ladrón? ¿La propiedad privada o la vida? Rápido, ¡a tomar partido! Algunxs apuradxs salieron a hablar de legítima defensa, luego comenzó a circular el video donde el abuelito, lejos de su casa, remataba al ladrón ya malherido. ¿Qué hacemos? ¿Sacamos el arma o la guardamos? 

V

No hay lugar para la pausa en la maquinaria de reproducción ilimitada del capital. La sociedad de la positividad es puro cálculo. El saber técnico, su cara presente y absoluta. Pero el tiempo del pensamiento es otro, la detención. La posibilidad de demorarse es la que nos permite el pasaje al terreno de la reflexión. La condición es una, que falte algo. A partir de lo que no hay emerge el terreno de lo político, lo que sigue es habitar tensiones.

Stop por hoy. 

La posibilidad de demorarse es la que nos permite el pasaje al terreno de la reflexión. La condición es una, que falte algo. A partir de lo que no hay emerge el terreno de lo político, lo que sigue es habitar tensiones.

Bibliografía consultada

CHARAF, Darío: “Ética de lo imposible”, Modesto Rimba (2019)

DANELINCK, Daniela: “Debería darte vergüenza”, Heterónimos (2018)

HAN, Byung-Chul: “Psicopolítica”, Herder (2014)
HAN, Byung-Chul: “La sociedad del cansancio”, Herder (2017)
LACAN, Jacques: “La dirección de la cura y los principios de su poder”, en Escritos 2, Siglo XXI (2012)
LEWKOWICZ, Ignacio, recuperado de https://www.elsigma.com/literatura/reconstruccion-de-la-ultima-clase-magistral-de-ignacio-lewkowicz-paradoja-infinito-y-negacion-de-la-negacion/7014

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