Diálogos Presentes: Sol Miraglia y Hugo Manso

No existen dudas de que a Sol Miraglia y Hugo Manso lxs unió la pasión por el cine. Nacidxs ambxs en la década de los ochenta, cada unx fue construyendo su carrera desde diversos componentes que hacen al cine: la fotografía, las palabras y la música. Un día, esos elementos se juntaron y, en esa fusión, apareció Luisita. 

Juntxs caminaron el sendero que lxs llevó a su primer documental: Foto Estudio Luisita, un recorrido pequeño y cotidiano que muestra la obra de Luisita Escarria, fotógrafa colombiana radicada en Argentina que supo inmortalizar a grandes estrellas del espectáculo nacional de los años 60, 70 y 80. Estrenada en la vigésima edición del BAFICI, fue la ganadora del Premio del Público y, desde entonces, ha recorrido diversos festivales, llegando a una nominación en la categoría documental del Cóndor de Plata.

En esta entrevista, repasan sus recorridos personales, el proceso de Foto Estudio Luisita, y comparten sus reflexiones sobre cómo el cine se va reinventando frente a los fenómenos sociales que atraviesan el mundo, cómo imaginan la vuelta a los rodajes después de la pandemia y, fundamentalmente, qué representa aquél para ellxs.

¿Cuál es el recuerdo más pregnante de la primera vez que entraron en contacto con imágenes?

SM: El recuerdo más pregnante tiene una conexión muy fuerte con el archivo fotográfico de Luisita Escarria (protagonista de Foto Estudio Luisita). Mi abuela Cata siempre juntaba muchas cosas en varias cajas y guardaba fotos de la familia. También un tío abuelo, Rosvaldo Filadelfio, que era fotógrafo aficionado y vivía encerrado en el laboratorio; hacía fotos de la familia y siempre tenía la costumbre de pasarme los fines de semana revolviendo los cajones de mi abuela y encontrarme entre las estampitas esas fotos, que yo me quedé para cuidarlas casi como si se trataran de un tesoro. Con Luisita me pasó algo similar: nos hicimos amigas, empecé a ir a su casa y, revolviendo cajones, me encontré con su archivo fotográfico. Desde siempre lo sentí como una especie de investigación personal. La costumbre de revisar cajones y encontrarme con esas fotos me llevó a imaginar o pensar quiénes son esas personas, su pasado, a conocer gente que ya no está. 

Sol Miraglia en el estudio de Luisita

HM: Yo solía ir al cine con mi madre, veíamos muchas películas de Disney. Pero el recuerdo más vívido fue el día que vimos ¿Quién engañó a Roger Rabbit?. Hay una escena en la que hay un bebé en un rodaje, rodeado de técnicos, cables y demás objetos y, en ese momento, me sentí interpelado por la película; fue como si la imagen me hubiese avasallado, me estaba observando constantemente, como si ese bebé fuese yo. También tengo como un hecho que me marcó, en relación a las imágenes, cuando me detectaron miopía a los seis años. Hasta ese momento, todas las imágenes que pasaban por mi retina estaban fuera de foco. Eso fue una gran influencia al momento de mirar las cosas, presté mucha atención a lo cotidiano desde ese momento. 

¿En qué momento de sus vidas decidieron estudiar carreras vinculadas al cine?

SM: Desde los 12 años me interesó el cine. Empecé con la fotografía, mi viejo me regaló una cámara de chica y siempre estaba filmando cosas, quizás por aburrimiento. Participé de talleres de fotografía en paralelo al secundario y ahí comencé a conectar con el cine. Cuando las cámaras réflex empezaron a hacer videos yo empecé a jugar con eso y, a partir de esos registros, se despertó mi interés por el género documental. Me fascinaba la idea de espiar o ver la realidad. Con la fotografía sólo me podía quedar con un instante, el cine me permitía ir más allá.

Me fascinaba la idea de espiar o ver la realidad, con la fotografía sólo me podía quedar con un instante. El cine me permitía ir más allá.

HM: En el colegio me gustaba mucho contar historias, y también me gusta mucho escuchar música, imaginarme escenas o secuencias mientras escuchaba Queen, Carlos Santana, Michael Jackson o Annie Lennox. Ya con el secundario terminado, inicié Diseño de Imagen y Sonido de la UBA pero dejé y, unos años más tarde, estudié y me recibí en la Universidad del Cine, donde actualmente doy clases. 

¿Cuándo comenzaron a trabajar en el campo audiovisual?

SM: El trabajo inició al mismo tiempo que mis estudios. Siempre entregaba trabajos vinculados a videos y, también, muchas amigas de la carrera me convocaban para encargarme de todo lo que era dirección de fotografía para sus tesis. Entré al cine a través de lo que fue la dirección de fotografía, siempre desde lo documental. Ahí confirmé lo que dije antes: la fotografía corta la esencia para contar cualquier historia o mostrar espacios en su totalidad. 

HM:  Desde muy joven, empecé con el trabajo en el campo publicitario. Era ayudante de dirección y, a veces, me desempeñaba en la redacción de los guiones. La verdad que no lo disfrutaba para nada, era mucho desgaste en tiempo y salud. Se notaba mucho la competencia entre las agencias para ver quién se quedaba con la campaña de tal o cual empresa. Al mismo tiempo, trabajaba dirigiendo videoclips para bandas que conocía y filmaba cortometrajes en el marco de mi carrera universitaria. Luego dejé por un tiempo el cine y empecé a trabajar en la radio junto a Ingrid Beck. Fue una experiencia que disfruté mucho porque a veces hacía la conducción, pero mi fuerte era la redacción de guiones, y me sirvió para aprender a escribir sin la necesidad de pensar en una imagen. De esa forma conocí y aprecié mucho la manera de trabajar en los medios. 

¿Cómo fue el proceso de realización de Foto Estudio Luisita?

SM: Cuando conocí a Luisita, su estudio de fotografía ya estaba en el ocaso, por no decir casi cerrando. Desde el primer día que entré a la casa estudio, me sentí como en mi casa. Con telenovelas de fondo, facturas, té, las fotos invadían todas las paredes de la casa. Le conté esta historia a Carolina Pierri, una gran profesional en mi formación como fotógrafa y quien me incentivó a retratarla a ella, a acompañarla en el último tramo del estudio. Así empezó una gran amistad con las chicas, yendo a tomar el té todo los viernes. Fui profundizando en su cotidianeidad y, entonces, me di cuenta de que necesitaba del video para poder ir más allá, ya que con la fotografía era muy difícil poder explicar lo que sentía en esa casa y por esas mujeres. Empecé a filmar, sin saber por qué, los cumpleaños, lo cotidiano, lo que más amaba de la casa. Cuando conocí a Hugo, le mostré estos rituales hermosos y le encantó. Al poco tiempo nos enamoramos y nos embarcamos en la loca aventura de hacer nuestra primera película. En paralelo a la filmación y el descubrimiento de más fotos en los cajones de esa casa, fuimos construyendo el proyecto para dar a conocer la obra del estudio. Con Luisita pensamos y enviamos a distintas convocatorias y logramos una muestra en el Centro Cultural San Martín, que forma parte de la película. Fue el inicio de todo y gracias a eso, Luisita y su historia se dieron a conocer. Nunca imaginamos que Luisita y Chela, una de sus hermanas, pudieran recibir premios y reconocimiento en vida, es lo más importante para Hugo y para mí, como una especie de justicia frente a la invisibilidad de tantas décadas. Hoy seguimos en la puesta en valor del Archivo con Hache Galería, dirigida por Silvina Pirraglia y Herminda Lahitte,  grandes mujeres que apuestan día a día en poner dentro de la historiografía del arte contemporáneo al estudio.

El objetivo principal era que el público se enamorase de Luisita, y en eso fue clave el aporte de sus hermanas, de la casa y del archivo. Nunca nos alejamos de la sencillez que la película quiso transmitir desde el minuto cero, y también nos preocupamos por no restarle el protagonismo a ella.

HM: Cuando conocí a Sol, conocí el proyecto sobre la obra de Luisita. A partir de lo que ya estaba filmado, comenzamos a enfocarnos en qué queríamos contar, qué lugar íbamos a tener nosotros como directores y, sobre todo, en tratar de ser fieles a lo amorosa que era Luisita, pese a la timidez que ella tenía. El objetivo principal era que el público se enamorase de Luisita, y en eso fue clave el aporte de sus hermanas, de la casa y del archivo. Nunca nos alejamos de la sencillez que la película quiso transmitir desde el minuto cero, y también nos preocupamos por no restarle el protagonismo a ella.  

En la película se hace un recorrido por la vida de Luisita Escarria, quien retrató artistas y espectáculos de las décadas del 60, 70 y 80. Sin embargo, se puede hacer una lectura de la misma respecto de la invisibilización de las mujeres trabajadoras del espectáculo que desempeñaban roles debajo y detrás del escenario. ¿Eso fue un tópico buscado en el armado del film o surgió en la recepción de lxs espectadorxs? 

SM: Siempre nos interesó que el público conociera la cocina de esas imágenes que Luisita retrató. Venía por el lado de mostrar ese espacio desconocido, que me era limitado en la exposición de las fotos de Luisita; cómo la innovaciones tecnológicas en la fotografía, sobretodo el pasaje del analógico al digital, llevaron a que Luisita no continuara con su trabajo y al cierre de su estudio (y los estudios de otros fotógrafos de la época). A partir de las primeras filmaciones, que se limitaron a cumpleaños, actividades de Luisita y de sus hermanas, fue apareciendo todo lo demás. El rol de las hermanas fue muy importante porque Luisita era una persona muy tímida, a diferencia de la imagen que se tenía de los fotógrafos que conozco. Nos interesaba mucho que su voz estuviera presente por todo lo que había hecho en el espectáculo argentino. 

Luisita Escarria en su estudio.

HM: Es algo que aparecía en los debates después de las proyecciones del film. Luisita es un claro ejemplo de desconocimiento del trabajo por muchos factores: su condición de extranjera, el hecho de que nunca se rodeó de gente de la alta cultura, ni de intelectuales, ni de curadores. Eso estaba, en parte, relacionado con su sensibilidad, su timidez. No cuadraba o no resultaba interesante para la gente que dominaba la cultura en esa época y que sigue dominando, en algún punto, la cultura en la actualidad. De todas formas, la notoriedad no era algo buscado por Luisita, pero sí sufrió las consecuencias su obra, que se empezó a conocer a través de la película y del lugar que le dimos. En ese sentido, el mostrar a Luisita como alguien dulce y que, junto a sus hermanas, dedicaron su vida a trabajar las imágenes fue un objetivo logrado y es algo que el público agradece mucho.

Continuando con la mencionada invisibilización y realizando una reflexión a partir de sus trayectorias formativas y profesionales, ¿cómo creen que opera ese factor en lo cinematográfico y qué acciones se están llevando a cabo para reparar esa ausencia de tanto tiempo?

SM: Desde mi experiencia en el campo de la fotografía, el dominio de los varones es muy notorio. Entrar en la vida de Luisita me llevó a tomar más conciencia de esa desigualdad. En lo que refiere al cine, la realización del film fue como una manera de romper esas barreras que, en la época en que funcionó el estudio de Luisita, estaban muy arraigadas. Yendo a un plano más general, esas desigualdades se están cuestionando en la actualidad; eso se evidencia en la fuerte aprobación que tuvo la película y, sobre todo, la figura de Luisita.

Siempre se buscaba el para algo de la mujer, en cualquier disciplina artística, pero nunca se terminaba de definir a la mujer como una artista o una trabajadora en sí misma.

HM: Creo que la voz y la mirada de la mujer en el cine siempre estuvo postergada. Siempre se buscaba el “para algo” de la mujer, en cualquier disciplina artística, pero nunca se terminaba de definirla como una artista o una trabajadora en sí misma. Esa separación por géneros a nivel laboral y artístico le hizo muy mal a nuestra cultura. Creo que esto se está modificando, porque hay una nueva mirada y una nueva forma de entender la comunicación en el arte, y un rescate de ciertos personajes gracias al incremento de la voz y de la mirada de las mujeres. La gran meta que tenemos como generación de artistas, de comunicadores, de trabajadores de la cultura es revertir esta situación de desigualdad que imperó durante mucho tiempo.

Hugo, Sol y Luisita.

¿Cómo afectó su trabajo y el del resto de lxs realizadorxs la pandemia del COVID-19? ¿De qué forma se están organizando para volver a los rodajes?

SM: No nos afectó en el sentido de que con Hugo solemos abarcar todos los procesos que se circunscriben a la realización de un film. A veces sumamos más personas a nuestro equipo, cuando necesitamos mayor despliegue técnico o algo así. Nos interesa apelar a procesos creativos que rescaten lo íntimo de cada universo que abordamos y, de alguna forma, revalorizar y recuperar el carácter artesanal que tuvo el cine en sus primeras épocas. Lo que sí perjudicó fue lo relacionado a estrenos y circulación de películas por festivales y demás espacios que fueron cerrando sus puertas o suspendiendo sus actividades por la pandemia.

HM:  Sabemos que la DAC elaboró un protocolo, que fue aprobado, para volver a los rodajes, lo que es un paso importante para que la industria audiovisual se reactive. De todos modos, no va a darse un retorno rápido, va a ser un proceso que llevará tiempo para retomar el circuito de trabajo, como en el resto de los rubros que vieron afectado su desarrollo, tanto dentro como fuera de lo artístico.  

¿Cuáles son los proyectos a futuro en los que están trabajando?

SM: Para este año, íbamos a estrenar en la competencia internacional del BAFICI un documental sobre un pintor santafesino llamado Ricardo Cinalli, lo cual quedó trunco por el contexto actual. Después teníamos un proyecto para filmar en París un documental sobre el artista y performer Ricardo Martínez Paz, pero que se va a retomar en el momento en que se pueda volver a viajar (encima, con una persona octogenaria), lo que va a tener que esperar para evitar cualquier riesgo.  

Cuando el Olimpo choca con la Pampa

HM: También estamos esperando que la pandemia pase rápido para empezar a filmar un documental sobre el Hospital de Clínicas, pero queda sujeto a que la situación se alivie.

¿Está entre sus planes la posibilidad de hacer ficción?

SM: Sinceramente, me atrae mucho más lo documental que la posibilidad de hacer ficción. Tiene que ver con mi oficio de fotógrafa, el cual siempre encaré desde la posibilidad de retratar la realidad. Me interesaría a futuro abordar, desde lo ficcional pero con anclaje en lo documental, parte de la historia sentimental de mi abuela, que falleció hace muy poco. Pero siempre encuentro en lo real un motor para encarar cualquier proyecto, por más que se pueda realizar desde la ficción o que elija mostrarlo tal cual se desenvuelve en la realidad. Si llegase a existir una posibilidad de contar una historia, lo haría desde un hibridaje con su correlato real y, siempre, buscando protagonistas con los que haya un ida y vuelta para construir ese relato desde la intimidad de las personas.

HM: Coincido con Sol en su mirada sobre la ficción. En los últimos años, y en sintonía con la actualidad, el cine de ficción y el documental han borrado los límites y distanciamientos que los caracterizaron durante mucho tiempo. Si bien en el documental se pondera el registro de la realidad, no deja de haber una posibilidad de armar una puesta que modifique ese objeto real que el director aborda. Cada película es un mundo, con sus espacios, sus personajes y sus situaciones, más allá de que la esencia sea respetar todo lo que la cámara capta. En lo que refiere a la ficción pura, tengo un corto que fue ganador del concurso del INCAA Historias Breves 2019, donde voy a escribir y dirigir con un amigo. Pero como en el resto de los proyectos, la posibilidad del hibridaje entre la ficción y el documental siempre está disponible. 

Cada película es un mundo, con sus espacios, sus personajes y sus situaciones, más allá de que la esencia sea respetar todo lo que la cámara capta.

Agradecemos a Sol Miraglia y Hugo Manso por la buena onda y la predisposición. La película Foto Estudio Luisita puede verse a través de la plataforma Cine.AR: https://play.cine.ar/INCAA/produccion/5897A su vez, el archivo fotográfico de Luisita Escarria participará del BA Photo, del 1 al 15 de Septiembre: https://revistag7.com/ba-photo-2020-live-edition/

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