Caída libre

8 de octubre del 2020. 13:44 pm. Me encuentro en el Tren de la Costa, una formación de dos vagones que conecta la estación Mitre con el Delta. Nunca me había subido a este tren. Es muy chico, parece de juguete. Recorre 15 km, atravesando barrios aledaños al Río de la Plata, como Vicente López, San Isidro y Tigre. 

Al subir, un policía me pide el permiso de circulación y que me acomode bien el barbijo. Me siento en la ventana derecha. Según mi lógica, de este lado aparecerá el río. Al costado de las vías veo pastos muy altos. Los yuyos tienen flores amarillas. Hay paredones con grafitis flúor, pero sólo cerca de la estación San Fernando.  Lo demás son casas residenciales, bares con sombrillas pastel y canchas de tenis. Adiviné: del lado derecho está el río.

Recuerdo que cuando era chica venía a San Isidro. Mi papá le cuidaba la casa a un amigo que veraneaba en Miami. Recuerdo sentirme ajena a este lado de la provincia. Recuerdo que veía camionetas Mitsubishi bajo la sombra de los árboles y mujeres rubias con ponchos de alpaca. Recuerdo perros de raza. Las casas tenían cruces católicas arriba de sus puertas. La “nuestra” no era la excepción. Con mi hermana simulábamos vomitar cada vez que pasábamos por debajo. Recuerdo también un cartel en la cocina: “Señor, bendice a todo aquel que entre a este hogar”. Recuerdo escuchar chapuzones de piletas y cantos de cigarras todo el día, bajo el sol de febrero. Recuerdo que cuando llegaba el domingo quería volver a mi casa.

Me dirijo al Parque de la Costa, el parque de diversiones de Buenos Aires. Confieso con vergüenza porteña que no sé si hay otro. Desde que empezó la pandemia cerró sus puertas y las máquinas se frenaron. Vine porque intento averiguar qué sucede con el predio, sus empleadxs y cuál es el estado de la mega empresa que lo maneja. Vine porque nadie me contesta los mensajes. Vine porque hay rumores de cierre definitivo.

Aproveché la cercanía. Fui a lo de un chico que vive en Olivos. Me quedé a dormir y tuvimos sexo. Tengo puestos mis auriculares rosas y le doy play al nuevo cd de Juana Molina, grabado en México antes de la pandemia.

Llego a la estación Delta. Y puedo ver la Vuelta al Mundo a lo lejos, estacionada. La escena no condice con lo que aparecía en mi imaginario: está nublado, hace frío y estoy sola.

Llego a la estación Delta y puedo ver la Vuelta al Mundo a lo lejos, estacionada. La escena no condice con lo que aparecía en mi imaginario: está nublado, hace frío y estoy sola. Puedo escuchar las cuerdas del juego “Caída libre”. Se mueven por el viento y hacen un sonido metálico. Sonrío: un cartel enorme te invita a experimentar el juego “Invasión zombie: la humanidad está en peligro”.

Intento colarme, pero desde lejos la prefectura observa mis movimientos. Desisto y comienzo a aplaudir, hasta que se acerca un personal de seguridad. Se dirige hacia la puerta, mirándome con los ojos entrecerrados por el viento. Tiene un gorro de lana con la cara de Tweety.

Para haber tenido solamente 5 minutos de conversación con N. (me pidió que no revele su nombre), recabé bastantes datos:

1)      El Parque recibía 5.000 personas por día.

2)      N. trabaja hace 10 años en el predio. Antes lo hacía de noche, cuando cerraba.

3)      Tiene más de 500 empleadxs.

4)      N. nunca se subió a una montaña rusa. Le dan miedo, confiesa.

5)      Desde la empresa están pagando los sueldos atrasados y sólo llegan al 60%.

6)      Si llegan a abrir en un futuro, sólo podrán entrar 1.500 personas por día.

7)      La empresa les ofreció el retiro voluntario a 93 empleadxs, quienes lo rechazaron.

8)      A N. no le gustan los cambios. Es de Tauro, me explica.

Vuelvo bordeando el río. Llego a la estación y espero el tren que me lleva a Retiro. Se larga a llover y pienso en N. Espero que no se esté mojando.

En el baño me miro al espejo. Me veo ojerosa, con un chupón en el cuello y siento ampollas en los pies. ¿Qué diría mi psicóloga si me viera? Quiero llegar a mi casa de Once, y me doy cuenta de que es el mismo deseo que sentía los domingos en la casa de San Isidro. 

10 de noviembre de 2020. 10 am. Encontré un video de la inauguración. 5 de mayo de 1997. El evento fue encabezado por Menem y Duhalde. Según la descripción del video, asistieron 10 mil personas y el ingreso fue gratis ese día. También se aclara que asistió Guillermo Francella.

Le doy play: cientos de manos aplauden frenéticamente el show de las aguas danzantes. Un grupo de nenas corre entre la gente. Señalan la montaña rusa roja. En el cielo hay palomas. En el piso, paquetes de kétchup. Las tazas locas giran y un nene gira en su propio eje: gira la taza, gira el círculo de tres tazas y gira la plataforma entera. Mecanismo de triple rotación. Caderas adolescentes chocan contra los asientos del zamba. Una señora baila al ritmo de Gilda; hacía un año que había muerto. Los autitos chocadores son tornasolados y tienen números de identificación. El nene del auto n° 8 golpea todo el tiempo al auto n° 2. Un grupo de payasos mira a la cámara. Están fumando. El Barco Pirata se balancea. Movimiento de péndulo. Una vez, un amigo me dijo que al bajar sintió vértigo en los testículos. Nunca supe qué quiso decirme. Las palomas del cielo aterrizan sobre los paquetes de kétchup. En la feria hay osos de peluche, globos, pelotas. Un bebé llora adentro de su cochecito y nadie lo está viendo. Atardece y las luces se prenden por sectores. La Vuelta al Mundo es más hermosa a esa hora.

Pauso el video. Me llama Mariano, empleado del parque con el cual me contacté hace días. “¿Viste el link que te mandé? Están diciendo que cierra el parque. Le ofrecieron el retiro voluntario a todxs”.

Abro Google. Los títulos son similares: “¿El parque de la Costa cierra sus puertas?”, “La empresa ofrece retiros voluntarios”, “Nueva concentración en rechazo a los despidos”. Noto, además, que en Wikipedia se cambió el tiempo verbal para referirse al parque: donde antes decía “es un predio”, ahora figura “fue un predio”.

Pienso en el Italpark, el viejo parque de Buenos Aires. Funcionó de 1960 hasta 1990, año en el cual cerró por un accidente en el juego Matternhorn: un carrito salió disparado y chocó contra una pared.

Pienso en el Italpark, el viejo parque de Buenos Aires. Funcionó de 1960 hasta 1990, año en el cual cerró por un accidente en el juego Matternhorn: un carrito salió disparado y chocó contra una pared. Adentro se encontraba Roxana Alaimo, una chica de 15 años. Murió en el acto. Pienso en la nostalgia con la que habla la gente más grande al recordar el Italpark. Aquella memoria colectiva de la cual no formo parte. Y me pregunto si pasará lo mismo con nosotrxs, cuando las generaciones futuras nos pregunten por el Parque de la Costa.

18 de noviembre. 12 pm. Hice la cuenta de las veces que fui al parque: 

  1. cuando cumplí 10 años
  2. con mi primer novio
  3. el mes pasado, cuando conocí a N.

Me acordé de las fotos que saqué en mi segunda visita. Éramos floggers, el sol pegaba fuerte y al otro día me levanté insolada. A las semanas mi novio me dejó. Rompí las fotos, pero me quedé con una: la Vuelta al Mundo al atardecer. Nunca más volví a entrar.

Estos días pensé en un libro que cuenta la historia de una chica que queda varada en lo alto de la Noria de una ciudad sueca. Anochece, el parque cierra y se olvidan de ella. Al otro día, la encuentran en estado de shock y con el pelo totalmente blanco. Su juventud había desaparecido esa noche. 

¿En qué momento envejecemos como ella? ¿Cuántas vueltas de la Noria equivalen a un año? ¿Qué es sentir vértigo en los testículos? ¿Por qué un lugar al que entré tan solo dos veces me resulta tan cercano?

***

23 de noviembre de 2020.  22 p.m. El futuro del parque es incierto. La Sociedad Comercial del Plata sostiene que mantenerlo abierto es inviable. Lxs empleadxs ya marcharon por tercera vez. Massa se comprometió a encontrar una solución, garantizando la continuidad de los empleos. Cristina quiere estatizarlo. Lo mismo hizo con el Tren de la Costa en 2013, salvándolo de la quiebra. Lo considero un buen augurio, me imagino un Parque de la Costa peronista.

Con el chico de Olivos no hablé más. Y a N. lo vi el otro día en la tele: se manifestaba con sus compañerxs en la puerta del Municipio de Tigre. Imagino que la está pasando mal con tanta incertidumbre. Lo entiendo, también soy de Tauro.

En la ciudad comienza el calor y está en juego otro sector: Costa Salguero.  Larreta busca aprobar una ley para construir torres de lujo, imposibilitando a lxs ciudadanxs el acceso al río. Un parque sobre la costa de la ciudad nos suena utópico, ¿no? Parece que las luchas entre el río y los gobiernos liberales vienen de larga data, y que el primero siempre es el que pierde.

Parece que las luchas entre el río y los gobiernos liberales vienen de larga data, y que el primero siempre es el que pierde.

Desde el Parque comunicaron que suspenden los despidos momentáneamente. Habrá más novedades cuando se reúnan empresarios y representantes del gobierno. Mientras tanto, desde mi casa de Once, veo que la gente empieza a disfrutar de sus countries, con piletas y perros dorados. Y me dan unas ganas terribles de subirme a una montaña rusa. O a la Vuelta al Mundo, cuando atardece.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: