Palabras mas, palabras menos

La palabra da lugar, da sentido, la nuestra y la de los otros. Cómo nombro a lxs demás constituye al otrx y a mí mismx. Cómo me nombran lxs demás, las palabras que utilizan lxs demás conforman a su vez quien soy yo. Intento entonces, remarcar, repensar la importancia, el valor de la palabra.

Nos enseñan que hay palabras buenas y palabras malas, palabras que se dicen en ciertos momentos y otras que no deben usarse. Pero no solemos pensar que las palabras son en funcion del sentido que les damos, entonces ¿qué decimos cuando hablamos? ¿Nuestras palabras representan lo que queremos decir? ¿Somos concientes del valor que tienen nuestras palabras? ¿Reconocemos el efecto que tienen en lxs demás?

“Las palabras se las lleva el viento” dice la gente, intentando hacer foco, darles importancia a las acciones, como si realmente a las palabras se las llevara el viento. Cómo si en nuestra historia no tuviéramos palabras que nos marcaron, que determinaron qué haríamos, que influyeron en quienes somos. Lo dicho y lo no dicho, esa palabra que esperamos y que no se pronuncia, son determinantes en nuestra constitución como personas.

El lenguaje, las palabras son de suma importancia porque es la forma de comunicación que usamos cotidianamente, naturalizada en nuestro día a día.  Hablamos, pensamos y nos comunicamos en palabras. Cotidianamente nombramos situaciones, objetos, personas. Hablamos y nombramos. Cómo nombramos a lxs demas, como me nombran a mi, nos constituye como personas.

Cómo nombramos a lxs demas, como me nombran a mi, nos constituye como personas.

La performatividad es un mecanismo lingüístico, social y político que produce aquello que nombra (Cano Abadía, 2014). Por lo tanto, tiene efecto en nuestras vidas, lo que nombramos es. El discurso produce, está cargado de sentido. Todo lo dicho es, mientras que aquello que no se nombra, que no se dice, no existe. El discurso, las palabras dan sentido, conforman identidades y tienen también la capacidad de excluir.

Decir algo, no es sólo enunciarlo y ya, eso que enuncio también hace, crea. No sólo describe, sino que crea realidades.

Decir algo, no es sólo enunciarlo y ya, eso que enuncio también hace, crea. No sólo describe, sino que crea realidades. Pero también es necesario tener en cuenta que no usamos el lenguaje de forma libre e independiente, sino que muchas veces nuestras palabras pueden producir efectos no deseados.

Cuantas veces decimos palabras de las cuales después nos arrepentimos, cuanta otras veces nuestras palabras tienen un efecto que no es el esperado. En relación en esto es importante no menospreciar el efecto que tienen nuestras palabras en lxs demás, no caer en el “no es para tanto”.

En este punto es imprescindible reconocer la clave importancia del otrx en la constitución del yo, la noción de interdependencia como constitutiva del ser humano. No podemos desentendernos de cómo las relaciones con lxs otrxs nos constituyen. Es clave entonces aceptar que lxs demás nos cambian y nos transforman de formas insospechadas.

Entonces la palabra es poder. Produce, crea, cambia, muta.

Entonces la palabra es poder. Produce, crea, cambia, muta. La palabra nos constituye como personas, conforma nuestra identidad. Reconocer la posibilidad de cambio de nuestra propia identidad, la posibilidad de mutación, nos hace a su vez crear más posibilidades de existencia, lo que nos hace entonces generar menos instancias de exclusión.

En varias oportunidades escuchamos o decimos palabra que excluyen intencionalmente, que crean barreras, que separan. Muchas otras palabras que usamos cotidianamente crean instancias de exclusión sin que lo notemos, por estar naturalizadas, por ser parte de “la forma de hablar de lxs argentinxs”

Comprender el problema de la exclusión como una decisión ética y política y no como meros problemas individuales, nos ayudara a re-pensar lo dicho y sobretodo lo escuchado, lo enseñado. Mirar la lucha de las personas con discapacidad, de las mujeres, del colectivo lgtbqi+ como personas que buscan pronunciarse, que buscan ser nombradas y que el hecho de nombrarlas, de mirarlas hace y hará que accedan a sus derechos, constantemente vulnerados.

Re- pensar y deconstruir nuestro lenguaje solo será posible si nos hacemos consientes en los ejercicios de exclusión y de opresión que realizamos con nuestros actos, que decimos con nuestras palabras; y en ellos reconocer nuestra responsabilidad, nuestra postura ética y política.

Bibliografía consultada:

Cano Abadía Mónica (2014), Transformaciones performativas: agencia y vulnerabilidad en Judith Butler, España, Universidad de Zaragoza

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