(casi) MI OBRA MAESTRA

¿Qué es lo que nos atrae tanto de aquellas películas que hablan acerca de otras? ¿Cómo se genera ese interés por conocer el proceso creativo, la relación entre directores, guionistas y productores y el valor del cine en cada momento histórico y social? ¿Cuáles son los intereses políticos y económicos que un film puede perturbar o trastocar, trascendiendo la esfera de lo meramente artístico?

Podemos encontrar las repuestas a todas esas preguntas en Mank. Ambientada en las décadas del 30 y el 40, la película ofrece un recorrido por la biografía de Herman Jacob Mankiewicz, guionista estadounidense cuyo reconocimiento surge por ser el creador (junto a Orson Welles) del libreto de la obra maestra más importante de la historia del cine universal: Citizen Kane. Dirigida por David Fincher y basada en un guión escrito por su padre, Jack Fincher, la película nos sumerge en el fascinante universo de la creación cinematográfica abarcando las luces y las sombras que se desprenden de la presión de los productores, los egos artísticos y la incomodidad; la cual aparece como consecuencia de abordar ciertos temas o, en este caso, personajes.

Interpretado por el prolífico actor Gary Oldman, el personaje de Herman Mankiewicz es convocado por el mismísimo Orson Welles para un proyecto encomendado por la compañía RKO Pictures. A partir de ese proceso, los problemas no se hacen esperar, ya que el libreto versa (indirectamente) sobre la vida de William Randolph Hearst, empresario de medios y socio de la productora. De esta forma, se desarrolla una trama invadida por peleas creativas, por cierta libertad condicionada de la industria del cine y por la aparición de la política como elemento que siempre observa y hace observar qué se puede y qué no se puede contar. 

Con diez nominaciones a los Oscars (Mejor película, Mejor director, Mejor actor, Mejor actriz de reparto, Mejor banda sonora, Mejor sonido, Mejor diseño de vestuario, Mejor cinematografía, Mejor maquillaje y peluquería y Mejor diseño de producción), Mank se posiciona como la favorita de la Academia. Desde la humilde opinión de este servidor, tiene grandes posibilidades de obtener el máximo galardón y arrasar en el resto de los rubros. 

La película logra retratar la época de esplendor de Hollywood y, al mismo tiempo, toma el riesgo de apropiar distintos recursos y procedimientos utilizados tanto por Welles como por Mankiewicz en Citizen Kane. Si bien la historia se concentra en las marchas y contramarchas del proceso de realización de la cinta estrenada en 1941, Mank también ofrece un reflejo de temáticas actuales como el poder económico y el político, las fake news y las capacidades disruptivas que pueden generar las obras artísticas. Gary Oldman compone un protagónico sumamente atractivo, evidenciando la contradicción entre su esplendor creativo y el desgaste en su salud física y mental producto de sus disputas con Welles. Estas culminarán en un final que, de alguna forma, constituye una justicia poética para Herman Mankiewicz tras años de silencio y falta de reconocimiento por un trabajo que, en sus propias palabras, fue su gran obra maestra.  

Lautaro Heger es el autor de la nota.
Indi Paredes es la editora de la nota.

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