En el amor habita lo íntimo

“La nada existe antes que el amor, pero el amor la crea.
Zona vacía, revidas y remuertes en cada punto del cero de la noche”

Juan Gelmam

Ella le dice a la analista que tiene la sospecha de estar buscando ese amor que nunca obtuvo de su padre en los ojos del hombre que ama apasionadamente y casi de manera delirante. Estos ojos verdes que se asemejan a esos otros ojos no solo en su color. Son casi transparentes como aquellas aguas cálidas, familiares y lejanas que ella dejó en su lugar de origen hace más de diez años para exiliarse a este país; el cual le ha dado las posibilidades que no tuvo allí. Un exilio, un desgarro, pero a la vez una lejanía que la ampara. Esos ojos que no han tenido nunca la posibilidad de ser una mirada que la revista de verdadero afecto.

“¿Qué busco ahí?”. La pregunta insiste una y otra vez.

A lo largo de las sesiones, ella manifiesta creer firmemente que nunca va a lograr tomar distancia de ese hombre que vuelve a ella una y otra vez, pero ha elegido a otra para armar la vida que ella pensó para sí con él. Aun así, no puede dejar de estar cuando aparece…Lo nombra una adicción. Lo detesta, a veces, hasta lo odia, pero llega su mensaje y ella caduca. Enuncia que siempre “da todo”. Todo y nada se confunden en una danza compleja y enigmática. “¿Qué busco ahí?” resuena como un golpe incesante. Sentencia: “Eso no es amor”. “¿Qué sería amor?” pregunta la analista como si se tratara de algo que pudiera definirse. Ella empieza a relatar que jamás lo supo bien porque su padre nunca estuvo cerca de ella y su madre. Ni siquiera convivieron.

Todo y nada se confunden en una danza compleja y enigmática. “¿Qué busco ahí?” resuena como un golpe incesante. Sentencia: “Eso no es amor”. “¿Qué sería amor?” pregunta la analista como si se tratara de algo que pudiera definirse.

Sin embargo, recuerda que en su temprana adolescencia iba a visitarlo, infructuosamente, esperando “algo” de él. Una palabra, una caricia, una justificación o al menos lo que ella llama “desamor”. “¿Qué sabe de mí? Nada”. A pesar de esto, se encontró en una videollamada en este último Día del Padre frente a él. Sus ojos seguían transparentes, pero, a diferencia de otras veces, los vio vacíos. Ella los define como una nada. Sintió algo diferente en esta ocasión: Un gesto de su padre que no puede explicar, algo imposible de definir, pero que la conmovió hasta hacerla llorar mientras lo relata en la sesión. “¿Y si, tal vez, es sólo lo que puede?” se interroga. Entre llantos, ella dice que debería saber algo más de él o aceptarlo así.

Recuerdo que en el texto “Homenaje a Marguerite Durás del arrebato de Lol V. Stein”, Lacan señala que, en relación con el amor de objeto (que no es aquel objeto perdido, el objeto idealizado, sino que, al darle una vuelta más, es el amor al objeto indescriptible o imposible de decir), el amor ya no está vinculado al ser y al tener, sino al que habita en el sinsentido, en otras palabras, en el sentido Real. Lo inalcanzable, lo intangible.

Él es un compañero que ella no valora porque siempre pensó y creyó que la pasión iba un paso más adelante que el amor y que encarnaba a esa heroína que lograría ganar la batalla.

Retomando el recorte clínico, ¿sería más oportuno hablar de vacío? Un vacío que posibilita la creación de algo distinto. Un vacío que da lugar a una obra, un poema, una novela de su historia teñida de ese verde transparente que son los ojos de su padre que la ven. Él solo la ve porque la mirada es otra cosa y ella quiere que la miren. Como ese pibe con el que sale hace unos meses. Él es un compañero que ella no valora porque siempre pensó y creyó que la pasión iba un paso más adelante que el amor y que encarnaba a esa heroína que lograría ganar la batalla. “¿Batalla? ¿Alguien gana o pierde?” pregunta la analista. “Yo siempre soy la exiliada” responde ella.

Al final, su exilio fue difícil, pero pudo salvarla de la carencia en varios sentidos. Es probable que no se trate de ganar algo, pelear o poseer, sino de dejarse habitar. Tal vez, existan aguas no tan profundas o, quizás, la transparencia no implique profundidad y no haga falta bucear incansablemente allí. En el amor habita lo íntimo. Paralelamente, podemos pensar que algo de lo íntimo se aloja en algún rincón del amor.

Es probable que no se trate de ganar algo, pelear o poseer, sino de dejarse habitar. Tal vez, existan aguas no tan profundas o, quizás, la transparencia no implique profundidad y no haga falta bucear incansablemente allí. En el amor habita lo íntimo. Paralelamente, podemos pensar que algo de lo íntimo se aloja en algún rincón del amor.

La nada, la cosa, aquello imposible de imaginar; eso tan original es el das Ding o el fuera-de-significado. François Jullien lo ubica de manera precisa. Es la cosa ligada al gesto íntimo: “Retirado, reservado, furtivo e incluso ocultándose a los demás, el gesto íntimo saca de oficio a lo íntimo de sus sentidos paralelos y conjuga de manera ejemplar a ambos, afuera y adentro…Con un solo movimiento, expresa a la vez, el retiro y el compartir. Proviene de un sentimiento interior y que incluso es el más interior, el más secreto, al mismo tiempo que no se contenta con dirigirlo al Otro, sino que se lo impone físicamente. A la vez el más discreto y el más directo; que trae consigo lo más imperceptible de la subjetividad, que es lo más retirado, al mismo tiempo que lo encarna en lo más tangible y lo más exterior el cuerpo”. Un gesto íntimo es algo extraño, su “eficacia” es asombrosa. No puede hacerse a solas, implica en efecto a “Otro”, exige que haya dos. Un vínculo entre dos, donde hay algo no tangible: lo inalcanzable de la gestualidad, lo que no se explica, pero se siente. Algo cercano en la distancia.

“¿Qué busco ahí?”. En esa pregunta se trasluce una respuesta: algo íntimo, un sentimiento de pertenencia a lo íntimo de ese hombre que es el padre. Aun así, quedan flotando las siguientes preguntas: ¿Ella es una exiliada de esa mirada? ¿Estuvo alguna vez en ella?

Lic. Marcela Mayochi – Psicoanalista


Referencias bibliográfica
Lacan, Jacques. “Homenaje a Marguerite Durás del arrebato de Lol V. Stein”. Intervenciones y textos, 2. Manantial
Lacan, Jacques. “La ética del psicoanálisis”. Seminario 7. Paidós.
Jullien, François. “La palabra, la cosa”. cap. III en Lo íntimo. Lejos del ruidoso amor. El cuenco de plata.
Gelman, Juan. “Actos” en Salarios del impío. Seix Barral.


Marcela Mayochi es la autora de la nota.
Indi Paredes es la editora de la nota.

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